Supersticiones occidentales
Cuando sacábamos las lámparas del agua, traíamos siempre dos o tres animales pegados al cristal, era como si abrazaban a alguien, las puntas de sus tentáculos palpaban la brea y trataban de abrir las lámparas. Nadie se atrevía a arrancarlos. Decían que era de mala suerte desprender a una criatura que abraza la luz, preferían dejarlos morir de asfixia y luego echar otra vez las lámparas apagadas para que algún pez se comiera el cadáver.
¿A qué viene eso? A que es viernes 13 y eso para una persona anglosajona que es supersticiosa supone un día de mala suerte, el cual para los hispanos y griegos sería martes 13. Supongo que estás leyendo esto y piensas: yo no soy supersticioso. Claro, la gente no es supersticiosa, es como las cadenas de e-mails: “yo no me las creo, pero por si acaso lo envío…” Pues lo mismo, aquí nadie cree en nada, pero a la que te das la vuelta están cruzando los dedos o tocando el mueble más cercano...
Aquí os traigo algunas de las supersticiones más populares:
- Una de las supersticiones más extendidas es que los gatos negros que cruzan la trayectoria de alguien representen mala suerte. El gato negro considerado desde el inicio de los tiempos como un animal mágico. En la Edad Media sin embargo, se relacionó a los gatos negros con la brujería (se decía que los gatos negros eran brujas transformadas en tales) motivo por el cual los gatos negros eran perseguidos, cazados, metidos en sacos y quemados en hogueras, y les cortaban las cabezas.
- Luego tenemos la superstición de la sal. Si se te cae la sal, mala suerte. Te la tienes que tirar por encima del hombro hacía atrás con la mano cambiada, lo peor es que no te dicen cuanto tiempo tienes para eso y te entra un estrés... "¿La mano dónde? ¿Izquierda? ¿Derecha? ¿Para adelante? ¿Para atrás?". En fin, un follón. Se cuenta como su origen el hecho que durante el tiempo de los Romanos, la sal era un bien que escaseaba mucho y por ello muy apreciada. El hecho que se derramara sal accidentalmente, era un acto muy desafortunado, de allí que se quedó con esa impresión a través de los tiempos.
- Romper un espejo da mala suerte. ¿Por qué ves tu rostro deformado? No. Esta creencia es común en todo Occidente cristiano, se sitúa entre las supersticiones más citadas. En las sesiones de craptomancia de los antiguos griegos, la rotura del espejo anunciaba la muerte. Es probable, sin embargo que esta superstición obedezca a la idea de que la imagen reflejada en el espejo es el doble o el alma de quien los utiliza y que, en consecuencia, romperlo equivale a poner su vida en peligro. Otra versión es que en Venecia (lugar donde se fabrican los primeros espejos) los espejos eran muy caros y las señoras de la casa advertían a los criados de que un espejo roto equivalía a 7 años de mala muerte para asustarles a que no rompan ninguno.
- Pasar por debajo de una escalera da mala suerte. ¿Pero por qué? ¿Por qué están para subir y bajar y no para pasar por debajo? ¿Por qué se te puede caer encima? La mala suerte de esta superstición se debe a que cuando la escalera se apoya contra la pared forma un triángulo, que la tradición popular identificó con el símbolo de la Santísima Trinidad. Antiguamente el pueblo pensaba que estaba prohibido pasar por debajo de este arco sagrado. Una versión, algo menos religiosa del origen de esta superstición está en los antiguos métodos de pena de muerte: desde la crucifixión hasta la horca, tan recurrente en las películas del Oeste americano. Se suponía que con esa escalera se bajaban los cuerpos de los ajusticiados y no era de buen augurio. Esta superstición elimina toda la posibilidad de casarse durante ese año. La pregunta es: ¿Y si lo haces el 31 de Diciembre? ¿Se aplaza el plazo?
- Estamos llenos de supersticiones y una de ellas, es la de no abrir el paraguas o sombrilla dentro de casa, ni siquiera en un recinto cerrado y tampoco en el vestíbulo o porche de cualquier lugar, si lo hacemos estamos invocando a dioses malignos y la luz eterna de los moribundos. Contravenir este precepto da rienda suelta a un mal que, en ocasiones, puede desencadenar la muerte. Esta superstición es relativamente reciente, puesto que los paraguas, como tales, no fueron introducidos en Europa hasta el siglo XVII. La razón más racional de esta superstición, parte del hecho que cuando éstos se comenzaron a producir de manera comercial, los fabricantes hallaron problemas a la hora de elaborar el dispositivo o resorte que permitiera que éste se abriera suavemente y que no lo hiciera de manera brusca. Así que durante algún tiempo, abrir un paraguas se convirtió en todo un riesgo, dado que con estos dispositivos no perfeccionados, era difícil prever de qué manera se abrirían, lo cual ocasionó muchos accidentes en el interior a la hora de su accionar. También el girarlo muchas veces dando vueltas en sí mismo, hacer esto espanta a la suerte, tampoco se puede poner encima de la cama o de una mesa, trae desgracias, puede desencadenar alguna muerte cercana o adelantar la de un enfermo, hay que ponerlos en los paragüeros un objeto creado expresamente para ello.
- Las tijeras deben permanecer cerradas mientras no se usan porque atraen la mala suerte. El origen de esta superstición se remonta a tiempos griegos y romanos. Las tijeras son atributo de Átropos, una de las tres Parcas (romanas) o Moiras (griegas), encargada de cortar el hilo de la vida, así que de alguna forma los objetos cortantes dirigen el destino y son símbolo de muerte repentina. Unas tijeras que han quedado apuntando a una persona indica que si ésta es una persona soltera, nunca va a casarse, y si es casada, que será objeto de infidelidad. En cualquier caso, cuando unas tijeras caen al suelo, la persona a la que dirigen su punta está siendo señalada como víctima de un mal o desgracia inmediata. Si se cae al suelo y queda con las puntas abiertas apuntando hacia ti, recógelo y echa sal por encima del hombro izquierdo para ahuyentar los malos espíritus.
- Que alguien te eche el mal de ojo: tradicionalmente se ha creído que al reflejarse en la pupila de un ojo, podíamos quedar atrapados por ella. Por esto, desde la antigua roma hasta la edad media, aquellas personas que tenían cataratas u otro defecto visual, a menudo eran sacrificadas en la hoguera. Grecia, Turquía y Egipto tienen muy extendida la creencia de que existen personas con poderes maléficos en la mirada; incluso, aunque sea de forma inconsciente pueden hacer daño si clavan sus ojos en algo. Antiguamente se atribuía al mal de ojo enfermedades de origen desconocido. Lo echaban las brujas, los gitanos, los gafes y los bizcos y afectaba a los niños. Para protegerse hay que llevar ajos, oro y plata, ojos de cristal azul y herraduras.
Supersticiones alrededor del mundo
China: No se pueden dejar los palillos de la comida clavados de pie en el cuenco de arroz, ya que para los chinos es símbolo de muerte.
Italia: En el país italiano el día de mala suerte es el viernes 17, mientras que en España es el martes 13, y en Estados Unidos, el viernes 13.
España: No se deben regalar ni cuchillos ni tijeras, pues eso cortara el vínculo y la amistad con ambas personas. Lo más habitual es que la persona que recibe el regalo, de a la otra una moneda, aunque sea de un céntimo, pero que no lo acepte sin nada a cambio.
Si una chica soltera se sienta en la esquina de una mesa, es señal de que en cinco años no se casara. Si se saca la basura después de las seis de la tarde, o se silba dentro de la casa, en ese hogar habrá grandes penurias económicas.
Y no se pueden dejar botellas vacías sobre la mesa, pues eso significara que la mesa estará continuamente vacía de alimentos.
México: Los lunes por la mañana no se puede barrer la casa, pues se cree que trae mala suerte, así como tampoco se pueden regalar pañuelos a alguien, pues eso le traerá lágrimas y sufrimientos.
Lo más atractivo de la desgracia es que siempre inventa algo nuevo.
Waverly Hills
Existe un lugar en el que nadie se atreve a entrar. Un lugar cuya historia quedó marcada por la tragedia y que ahora parece seguir cobijando pacientes, a pesar de llevar abandonado más de dos décadas.
Un tenebroso edificio escondido en las montañas de Louisville es el escenario de extrañas apariciones, luces que se prolongan en los angostos pasajes del viejo hospital e historias de suicidios y extraños experimentos durante su época operativa.
Un tenebroso edificio escondido en las montañas de Louisville es el escenario de extrañas apariciones, luces que se prolongan en los angostos pasajes del viejo hospital e historias de suicidios y extraños experimentos durante su época operativa.
Waverly Hills siempre fue un edificio oscuro. Se construyó en 1900, cuando tras una horrible epidemia de tuberculosis conocida como "la plaga blanca" una gran parte de la población queda infectada.
Waverly Hills, inaugurado en 1926, se consideró el sanatorio para tuberculosos más avanzado en la región de América, pero aún así la mayoría de los pacientes sucumbieron a la enfermedad. En los días previos a los antibióticos, se pensó que el mejor tratamiento para la tuberculosis era un montón de aire fresco, un montón de alimentos nutritivos y mucho reposo. Muchos de los pacientes sobrevivieron a su estancia en Waverly Hills, pero se estima que hasta 64.000 pacientes murieron en el sanatorio, 10.000 de los cuales murieron en los primeros tres años.
Las operaciones en ocasiones resultaban desastrosas, y solo sobrevivían a ellas un 5% de los ingresados. Además, la hidroterapia causaba neumonía a la mayoría de los pacientes. Tal vez por esto se llevó a cabo una búsqueda tan desesperada, cometiendo errores bastante graves, de una cura más eficiente. Se utilizó incluso la TEC (Terapia Electro Convulsionante, comúnmente conocida como Electroshock) aunque con resultados casi nefastos.
Las operaciones en ocasiones resultaban desastrosas, y solo sobrevivían a ellas un 5% de los ingresados. Además, la hidroterapia causaba neumonía a la mayoría de los pacientes. Tal vez por esto se llevó a cabo una búsqueda tan desesperada, cometiendo errores bastante graves, de una cura más eficiente. Se utilizó incluso la TEC (Terapia Electro Convulsionante, comúnmente conocida como Electroshock) aunque con resultados casi nefastos.
Uno de los lugares, sin duda más tenebrosos del edificio, era un túnel conocido popularmente entre los médicos como "el elevador de cuerpos". Consistía en un largo y oscuro túnel que atravesaba una de las colinas y que poseía una rampa. Así, en un vagón, los cuerpos de aquellos con menos suerte eran transportados hacia la morgue y el crematorio, escondidos del resto del edificio. Aquello fue una orden estricta del director del hospital, ya que aseguraba que ver salir cada mañana un camión de muertos no ayudaría a los enfermos psicológicamente.
Otro de los hechos trágicos -y que más leyenda ha suscitado- es aquel sucedido en 1928. En la quinta planta, donde se alojaban los enfermos mentales infectados por la tuberculosis existían, además, dos habitaciones (502 y 506) para dos enfermeras que cuidarían constantemente de aquellos enfermos. Pero una mañana de 1928, la jefa de enfermeras, de tan solo 28 años y alojada en la habitación 502 apareció colgada del techo. Tan duro era aquel trabajo, que no fue la única en suicidarse... En 1932, queda registrado otro suicidio y además en la misma planta... Y en la misma habitación. La enfermera de la 502, al igual que cuatro años atrás, decide quitarse la vida, esta vez saltando desde el balcón.
Sin embargo, el sanatorio cierra sus puertas en 1961, cuando habían pasado veinte años desde que el joven Albert Schatz descubrió la estreptomicina, cura perfecta para la tuberculosis. Nadie necesitaba ya acudir al sanatorio. Años después, y como suele suceder, Waverly Hills abre sus puertas pero rebautizado como "Sanatorio Geriátrico de Woodhaven".
Por aquel entonces, las leyendas comienzan a caminar colina abajo, y se habla en las poblaciones cercanas de que en aquel lugar se llevan acabo extraños experimentos y se maltrata a los residentes.
Muy falsas no debieron ser aquellas habladurías, pues en 1982 las robustas puertas de Woodhaven son cerradas (oficialmente) para siempre.
Son muchas las historias de fantasmas que se sitúan en Waverly Hills. Se habla de una pequeña niña rubia que busca desesperada a sus amigas en el ático. De un niño que juega con su viejo balón de cuero. De una anciana que se pasea gritando por lo que queda de la recepción, y de una silla de ruedas que parece andar sola por los largos, angostos y solitarios pasillos de la primera planta.
Se habla también de decenas y decenas de sombras que cada noche pueden verse en el oscuro túnel bautizado como "el elevador de cuerpos" o "túnel de muertos". Sombras que caminan sigilosamente hacia ninguna parte.
Una de las más conocidas apariciones es la de Mary, una chica sin ojos, y asociada a una joven aparecida en una fotografía firmada, dentro del edificio, que decía "Con amor. Mary."
Pero la leyenda más conocida entre todos los lugareños es la de aquella enfermera de la quinta planta que cada noche sale de la habitación 502 y pasea por su planta. Además, se habla de ruidos, voces, extrañas toses y luces... Luminarias en mitad de la noche, que hacen parecer que el edificio sigue albergando pacientes. No sería extraño que fallara el suministro eléctrico, si no fuera porque en el edificio, como es lógico, ya no hay ni rastro de la electricidad.
Se habla también de decenas y decenas de sombras que cada noche pueden verse en el oscuro túnel bautizado como "el elevador de cuerpos" o "túnel de muertos". Sombras que caminan sigilosamente hacia ninguna parte.
Una de las más conocidas apariciones es la de Mary, una chica sin ojos, y asociada a una joven aparecida en una fotografía firmada, dentro del edificio, que decía "Con amor. Mary."
Pero la leyenda más conocida entre todos los lugareños es la de aquella enfermera de la quinta planta que cada noche sale de la habitación 502 y pasea por su planta. Además, se habla de ruidos, voces, extrañas toses y luces... Luminarias en mitad de la noche, que hacen parecer que el edificio sigue albergando pacientes. No sería extraño que fallara el suministro eléctrico, si no fuera porque en el edificio, como es lógico, ya no hay ni rastro de la electricidad.
En 2001, la "Sociedad de Caza Fantasmas de Louisville" fue reclamada por la cadena Fox Tv para la producción de un capítulo de su serie "Reality".
Lo que esta Sociedad debía hacer era investigar en el edificio una noche, comprobar si aquello tenía o no peligro para posteriormente introducir a cinco chicas dentro del edificio durante una noche completa.
La primera vez que ella entró en el edificio, vivió varias experiencias. Los ruidos de alguien que arañaba el suelo parecían perseguirlos constantemente. Sin embargo, la prueba más física de que algo sucedía ocurrió en una pequeña habitación, donde el medidor de campos electromagnéticos comenzó a moverse muy rápido.
Todo el equipo comenzó a sentir un calor bastante anormal. Tal sería la temperatura que llegó a tomar el medidor de campos, que llegó incluso a derretirse parte del plástico. Cuando salieron a cambiarlo por uno nuevo y a mirar los planos del edificio descubrieron que aquella habitación en la que habían estado era la sala de TEC (Terapia Electro Convulsionante).
Posteriormente, ya con las cinco jóvenes dentro del edificio y las cámaras y focos para el programa, los hechos continuaron. Tras recorrer el edificio por primera vez, ya en el hall de entrada, todas fueron presente de cómo un pequeño punto de luz roja se hacía cada vez más grande hasta parecer una luz de revelado fotográfico.
Todas comenzaron a gritar y corrieron hacia Keith Age. La luz comenzó a menguar hasta desaparecer completamente. La batería de las cámaras, en aquel preciso instante, se vino abajo. Como si aquella luz hubiera absorbido toda la energía allí presente. Minutos más tarde, Keith Age abandonaba el edificio asustada, y agradecida por no tener que pasar la noche entera como aquellas jóvenes. Los sucesos continuaron. Pero eso sí, salieron vivas de allí.
Cuando se escucha una buena historia en los Estados Unidos, generalmente aparece una mala película. Y no podría ser para menos. Se han realizado documentales, "Spooked", de Cristopher Saint Booth, programas especiales para televisión como el realizado por los "Ghost Hunters" una serie de investigación paranormal muy conocida en América, o la película "Death Tunnel" de Philip Adrian Booth y en la que además se captaron psicofonías involuntarias durante la grabación. "Largaos de aquí", "Nooo" o "¿Qué clase de hospital es este?" son algunas de ellas...
Mansión Lalaurie
Digamos que esta historia no es para los débiles de corazón.... ni para los débiles de estómago tampoco. Relata trágicamente el exceso brutal de la esclavitud de una manera horrible y espantosa, porque por más de 150 años, a través de varias generaciones, la mansión Lalaurie se ha considerado el lugar más encantado en el barrio francés.
Esta historia de terror comenzó en 1832. El Doctor Louis Lalaurie y su esposa Delphine se mudaron al número 1140 de la calle Royal para comenzar una nueva vida codeándose con la alta sociedad de la época. El matrimonio se hizo famoso por sus relaciones sociales y la gran riqueza que poseían.
Madame Lalaurie fue conocida por ser la mujer más influyente de la ciudad. La gente que era invitada a las fiestas conocía la hermosa casa de 3 pisos y sus decoraciones. Los que hablaban con Madame Lalaurie se quedaban impactados por su belleza y su inteligencia y no dejaban de hablar de ella durante la fiesta. Pero ese era el lado que les permitían ver. Había otro lado más oscuro. Debajo de la tela elegante de su increíble vestido había una mujer cruel de sangre fría.
La Mansión Lalaurie era atendida por docenas de esclavos y Madame Lalaurie era muy cruel con ellos. Mantenía a su cocinera amarrada a la chimenea de la cocina con cadenas, otros esclavos eran tratados aún peor. Existían muchas sospechas a causa de la rapidez con la que los esclavos eran contratados en la casa. Las sirvientas eran remplazadas sin ninguna explicación, el chico que cuidaba el establo un día desapareció y jamás lo volvieron a ver. Hasta que un día un vecino iba subiendo las escaleras de la casa, escuchó un grito y vio a Madame Lalaurie corriendo tras una niña con un látigo. Siguió a la niña a la azotea y allí vio como la niña saltó al vacío. Posteriormente, vio como la niña era enterrada en el jardín. Los vecinos lo denunciaron y el matrimonio se vio obligado a vender los esclavos. A pesar de esto, Madame consiguió que un familiar los comprara y se los devolviera en secreto.
Después de este suceso nadie asistía a los eventos de La Mansion Lalaurie. La familia fue ignorada. Un día un terrible incendio se propago por la mansión. Según cuentan fue la propia cocinera la que inició el fuego harta de los maltratos y abusos a los que era sometida. Después de apagar el fuego los bomberos encontraron una puerta secreta en el ático, al entrar se encontraron docenas de esclavos, amarrados a la pared en condiciones bastante lamentables. Unos fueron encontrados atados a mesas de cirujano con las intervenciones quirúrgicas más macabras y aberrantes que la mente pueda imaginar. Otros fueron encontrados con los ojos o la boca cosidos, otros presentaban amputaciones por diferentes partes del cuerpo, practicaron operaciones de cambio se sexo y cualquier tipo de operación extraña que se les ocurría. Se encontraron también a muchos de estos esclavos metidos en jaulas para perros. Había restos humanos en descomposición por todas partes, cabezas, órganos metidos en jarras. Algunas de las mujeres tenían los estómagos abiertos y sus intestinos enrollados en sus propias manos. Los hombres estaban en peores condiciones. Sus uñas habían sido arrancadas, sus ojos sacados, y las partes íntimas amputadas. Cuando llegaron los bomberos aún había personas vivas.
Madame Lalaurie y su familia huyeron, unos dicen que a Francia y otros que se fueron a vivir al bosque cerca de un lago. No existen archivos en los que se constate que fueran castigados por los crímenes. El matrimonio desapareció como por arte de magia. Después de esto la casa fue saqueada y durante un tiempo estuvo habitada por vagabundos que iban allí a pasar la noche. Se decía que la gente que entraba y a no volvía a salir. Los vagabundos se van de allí asustados por los espectros que dicen se les aparecen en toda la casa. Más tarde, la casa la paso a ser un colegio para niñas pero también acaba por ser desalojada por el mismo motivo. Finalmente, la compra un magnate de la ciudad que al poco tiempo decide marcharse asustado también por las cosas extrañas que ocurrían. Actualmente, la casa ha sido redecorada y usada para apartamentos. Pero pese a los lavados de cara la mansión sigue siendo una puerta al infierno donde los sucesos extraños y terroríficos no dejan de sucederse.
Sanatorio Beelitz-Heilstätten
Un gigantesco complejo hospitalario abandonado en un bosque oscuro y húmedo. En el top five de los sanatorios abandonados sin duda, el Beelitz-Heilstätten merece un puesto privilegiado. Situado en el suroeste de Berlín, cerca de Potsdam, dentro de un denso bosque de pinos, este inmenso complejo hospitalario fue construido en 1898 siguiendo los planos del arquitecto Heino Schmieden.
El complejo contaba con edificios separados para diversos usos y especialidades. Enfermedades contagiosas, rehabilitación, crónicos, etc. junto a los edificios para el personal y la administración. Incluso contaba con su propia planta de generación eléctrica, un salón de actos y capilla.
Durante la primera y la segunda guerra mundial, el sanatorio se convirtió en hospital de guerra llegando a albergar, entre 1914 y 1915, hasta 17500 convalecientes. Uno de ellos fue Adolf Hitler, que pasó allí una temporada en 1916 para recuperarse de las heridas que sufrió durante la batalla de la Somme. Tras la Segunda Guerra Mundial, en el año 1945, el complejo hospitalario pasó a manos de la Unión Soviética y quizá due entonces cuando se vivieron los momentos más oscuros en su interior… Y en manos rusas continuó hasta el año 1995, convirtiéndose así en el mayor complejo hospitalario ruso fuera de sus fronteras. Cuando los soviéticos abandonaron Alemania, tras la caída del telón de acero y la progresiva cesión de poderes, se rehabilitaron algunos edificios –que son usados hoy en día- ya fuera con fines sanitarios o simplemente como museo. De este modo, continúan activas secciones del hospital, como el centro de rehabilitación neurológico y un laboratorio para la investigación y el cuidado para las víctimas de la enfermedad de Parkinson. La mayor parte del complejo permanece al total abandono, sin ninguna previsión de uso por el momento.
Pero lo que atrae a los investigadores de esta zona son las historias de apariciones, de fantasmas y espectros que en su interior han sido vistos por los aterrados testigos que han tenido la “desgracia” de encontrarse cara a cara con alguno de ellos. Y es que en uno de los “módulos” sanitarios de este complejo aseguran que se puede ver nítidamente a un extraño sujeto que, con bata blanca de enfermo, vaga errático por el pasillo del ala destinada a enfermos contagiosos; lívido, como si esperara su muerte…
Claus y Stefan Jansen son dos hermanos que una noche decidieron explorar los pasillos de este edificio encontrándose con algo que les rompió los esquemas:
“Habían pasado las ocho de la noche, hacía frío y estábamos en el ala de tuberculosos. Dejamos nuestras grabadoras para ver si captábamos alguna psicofonía y cuando nos alejamos hacia otro lugar, de repente sentimos como si algo arañara el suelo y acudimos hacia donde lo habíamos oído creyendo que podía ser un animal. Al final del pasillo, entre el frío, vimos cómo surgía la figura de un hombre en camisón de enfermo, de aspecto casi mortecino, con los ojos amoratados y pálido. Por cómo iba, en aquel ambiente, sabíamos que no podría tratarse de alguien vivo, de alguien de este mundo.”
Thomas Sauter es otro de los jóvenes que un día exploró esos pasillos y encontró lo imposible:
“Era una chica joven, de pelo rojizo, estaba mirando por una ventana. La alumbramos creyendo que era alguien que podía haberse quedado allí o de otro grupo de investigación, pero no había nadie. Fue al irnos cuando vimos a alguien tras nosotros. Nos miraba. Al pie de la escalera estaba una chica con camisón, pálida, pelirroja, que parecía como si quisiera que la siguiéramos. Fue tan grande la impresión que salimos corriendo mientras la chica se desvanecía. En otra ocasión la vimos junto a otros chicos que también investigaban. Iban dos amigos y una chica llamada Andrea Gentner. Ella se lo tomaba a broma, pero hubo un momento en el que nos asustó porque se comenzó a poner muy pálida y a decir que nos fuéramos de allí. La sacamos medio desmayada y cuando bajábamos las escaleras, junto a la ventana, estaba aquella otra chica pelirroja mirándonos inexpresiva.”
En esta zona también acostumbran a entrar en estos lugares y contactar con el más allá mediante la ouija. Elka Weiss y Marco Kroos son dos jóvenes que entraron en aquel lugar a desarrollar sus experiencias espiritistas…
“Era de noche, y habíamos dejado el automóvil en un lado de la carretera. Estábamos con dos amigas más y Elke tomó la tabla ouija de su abuela, quien siempre le advertía que no debía jugar con esas cosas. Fuimos allí y en la zona infantil estuvimos con la ouija, pusimos velas y mantas en el suelo y comenzamos a pedir a los espíritus que se manifestaran. Nada pasaba, pero cuando nos íbamos, sin que hubiese nadie junto a la ouija, el puntero de ésta se comenzó a mover. Nos quedamos impresionados; todos lo vimos. Alumbramos la ouija con la linterna, y comenzó a marcar. Primero una A, luego una U, luego una B, una E, una R y finalmente una H… Y se sintió un grito. Salimos corriendo de allí, dejando las mantas y el tablero. Cuando volvimos algunos días después, no había ni rastro de la misma, y las mantas aún estaban allí.”
“Era de noche, y habíamos dejado el automóvil en un lado de la carretera. Estábamos con dos amigas más y Elke tomó la tabla ouija de su abuela, quien siempre le advertía que no debía jugar con esas cosas. Fuimos allí y en la zona infantil estuvimos con la ouija, pusimos velas y mantas en el suelo y comenzamos a pedir a los espíritus que se manifestaran. Nada pasaba, pero cuando nos íbamos, sin que hubiese nadie junto a la ouija, el puntero de ésta se comenzó a mover. Nos quedamos impresionados; todos lo vimos. Alumbramos la ouija con la linterna, y comenzó a marcar. Primero una A, luego una U, luego una B, una E, una R y finalmente una H… Y se sintió un grito. Salimos corriendo de allí, dejando las mantas y el tablero. Cuando volvimos algunos días después, no había ni rastro de la misma, y las mantas aún estaban allí.”
No hay ninguna explicación a todos los testimonios, salvo que el miedo y la sugestión hicieron de las suyas. Pero, ¿puede sugestionarse un aparato electrónico, como por ejemplo en el caso de las psicofonías? Michael Reisinger, grabó varias psicofonías muy inquietantes. En una se sentía llorar y gritar y no había nade cuando las grabó. En otras se escucha como si alguien hablara en ruso y alemán… Y también se han grabado sonidos sordos, como disparos.
En este lugar tan impresionante se han rodado películas como: El pianista - Polanski o la última de Tom Cruise - Valkiria.
Fotos hechas por Sophos9 de TalkUrbex
Fotos hechas por Sophos9 de TalkUrbex
Ochate, ¿un pueblo maldito?
A lo largo y ancho de nuestro país existen lugares marcados por el misterio. Ochate, ubicada entre los restos de los montes del condado de Treviño, a 20 Km. de Vitoria, parece ser uno de estos enclaves. El pueblo está abandonado y en ruinas. Tan sólo alguna casa, además de la torre de la antigua iglesia de San Miguel, aún se mantiene en pie, el resto está derruido. Desde tiempos remotos, estas tierras fueron consideradas sagradas. Las tumbas de niños y de gente muy pequeña excavadas en la roca, son la prueba de ello. También se conservan los restos de un antiguo templo, en un alto cercano, conocido como Ermita de Burgondo, desde donde se aprecia una vista inmejorable del pueblo. Los orígenes de esta ermita siguen siendo un misterio, y es uno de los lugares que más leyendas acapara.
Los lugareños aseguran que muchas epidemias se cebaron una y otra vez con el pueblo. En el año 1860 viruela se extiendió por el pueblo, de la que apenas sobrevivieron una decena de personas. En 1864 apareció tifus arrasando con casi toda la totalidad de habitantes. Y en 1870 el cólera fulminó para siempre toda la vida de este pueblo. Inexplicablemente ninguna de estas epidemias afectó a las poblaciones colindantes. Así, los otros pueblos se convirtieron en enterradores de los desgraciados habitantes de Ochate.
En los últimos dos siglos no son pocas las situaciones "anormales" que han acontecido en los alrededores de Ochate. Desde desapariciones de gente el lugar hasta apariciones de luces y seres paranormales.
En Noviembre de 1868 el párroco del pueblo Antonio Villegas, se dirigía a la ermita de Burgondo, para recoger unos utensilios. Varios vecinos le vieron subir por la ladera. Pero aquella vez fue la última que fue visto, ya que despareció sin dejar rastro. Un joven agricultor llamado Juan Peché desapareció sin dejar rastro. Nadie supo nunca que ocurrió. En su casa se encontró la comida a medio hacer, enseres personales, ropa y dinero. El mismo día en el que despareció Juan Peché, el agricultor F. Amestoy apareció en el sendero que conduce al pueblo totalmente calcinado. Nadie fue capaz de encontrar nada que pudiera explicar tal hecho, y hoy en día se sigue sin saber qué sucedió aquella noche.
Aunque si por algo es conocido Ochate recientemente en el mundo de lo paranormal es por las psicofonías que se han registrado allí: en una de ellas se puede llegar a oir la voz de una niña diciendo "Kampora" y hay otra en la que se oye a una mujer que dice "Quien se ha dejado la puerta cerrada".
Este es el articulo escrito por Prudencio Muguruza sobre la leyenda de Ochate en 1982 en la revista Mundo.
Clicar encima para ver las imagenes en un tamaño considerable con tal de poder leer el artículo.
Hospital del Tórax
Fenómenos paranormales, ritos satánicos, suicidios, restos humanos, actores y directores de cine como testigos privilegiados. Desde su apertura hasta nuestros días, se puede hallar la sensación de muerte, que nos transmite al recorrer cada uno de sus pasillos y visitar cada una de sus estancias.

Durante décadas fue un sanatorio para enfermos, víctimas de dolencias pulmonares. Por el poco avance de la época, no se disponía de medios eficaces para combatir dichas enfermedades, solo métodos y terapias con poca o ninguna eficacia. Este lugar, más que un lugar de curación, era un lugar de muerte. El hospital se situó en un lugar apartado por el miedo que había ante el posible contagio; muchos familiares no visitaban a sus enfermos por miedo a contagiarse.
Estas habitaciones vacías que hoy guardan silencio dan la impresión de mantener parte de la terrible esencia que las internó hasta hace pocos años. Abandonados a su suerte, muchos de los que estaban internados aquí, comprobaban día tras día como sus compañeros iban empeorando y falleciendo, creándose un paranoico ambiente de terror que muchas veces desembocaba en locura. Enfermedad, marginación, soledad, muerte,... todo esto era una mala combinación que afectaba psíquicamente a los internos y los llevaba a realizar actos como quitarse la vida. La tasa de suicidio era altísima, hasta tal punto, que llegaban a haber entre 1 y 3 suicidios por mes. Todos los que decidían seguir por ese camino, lo hacían lanzándose al vacío desde el balcón o desde el noveno piso, es decir, desde el piso más alto del edificio. Por aquellos tiempos ya muchos pacientes afirmaban haber visto a sus antiguos compañeros vagando por los pasillos o entrando en sus antiguas habitaciones. Pero la historia más impactante es sin duda la de “la enfermera de la muerte”, una mujer corpulenta que vestida de enfermera caminaba por los pasillos como si fuese la mismísima efigie de la muerte. Su mirada perdida en la nada, sobre sus hombros una tupida capa y en una de sus manos una jeringa apuntando hacia arriba. Nadie que la viera entrar en su habitación, sobrevivía.
Desde que el hospital se cerró en el año 1980 mucha gente afirma haber visto sombras, oído pasos y ruidos extraños. Los actores y directores de algunas de las películas que aquí se han rodado como por ejemplo la producción española “Ouija”, han sentido en sus carnes la sensación desapacible que se experimenta en el laberíntico edificio.
En la actualidad el 80% del hospital ha sido adquirido por la empresa cinematográfica Filmax, que lo convertirá en un parque audiovisual, empleándolo como escenario para nuevas filmaciones, a excepción de dos plantas de un ala, que conforman el complejo conocido como “la Pineda”, centro psiquiátrico para menores. Ha sido escenario de numerosas películas de terror, debido al ambiente y la leyenda que rodea al hospital; como lo son Frágiles, Los sin nombre, Ouija, La monja, etc..
Torrebonica
20 de Junio de 1972, seis de la mañana. Un operario de renfe de la estación hoy deshabitada de Torrebonica, se aproxima al lateral de la vía después de encontrar un bulto sospechoso. Al caminar unos pasos se da cuenta de que es un hombre que está decapitado y que unos 2 metros más adelante hay otra persona también decapitada. Ambos sujetos tienen una nota en la que se puede leer:
“Los extraterrestres nos llaman, pertenecemos al infinito”.
Quienes eran esos individuos? ¿Por qué habían muerto? ¿Por qué en ese lugar? y ¿esa nota?
Una de esas personas eran Juan Turo Vallés, de 21 años. El otro José Félix Rodríguez Montero, de 47 años. Los 2 eran ufólogos y amigos desde hacía 3 semanas.
Lo extraño es que ese papel estaba bien colocado, no tenía manchas de sangre, ni de tierra, a pesar de que el cuerpo sufrió un gran impacto al ser arrollado por el tren, que lo desplazó varios metros.
Esta trama oscura no se ha llegado a esclarecer del todo, ya que existen otras teorías además del suicidio, como la posibilidad de que se tratase de un asesinato, esto se debe a que se encontraron indicios en el lugar de los hechos que parecían indicar que esa posibilidad era más que probable, sin embargo el caso se cerró catalogándose como suicidio.
Actualmente el apeadero de Torrebonica no está en funcionamiento y el motivo principal de esta causa han sido los numerosos suicidios y accidentes trágicos que se han sucedido en este tramo ferroviario desde sus inicios. El acceso a la vía se encuentra vallado por la zona Sur, aunque por la zona de arriba se puede acceder mediante unas explanadas y un pequeño barranco, lo que influye para que todavía se sigan produciendo algunos suicidios, el último en el año 2.006. Son muchas las personas que pasean por esa zona, ya que en mitad del bosque hay varios caminos que llevan a Terrassa y al hospital, pero nadie se acerca hasta este triste apeadero, pasando la mayoría de ellos a unos cien metros del trágico tramo de vía, donde a día de hoy sus vallas reflejan el calvario de decenas de suicidios y accidentes mortales.
112 Ocean Avenue, Amityville
El Horror de Amityville, el cual tomó lugar en Long Beach, Nueva York, fue la historia de la familia Lutz y sus veinte ocho días de horror. La casa, la cual está localizada en 112 Ocean Avenue, era la casa con la que familia Lutz siempre había soñado, y siguió siéndolo incluso sabiendo de los brutales asesinados ocurridos en esta hace un año. La historia de Lutz puede que fuese cierta, pero también es posible que los medios la hayan exagerado un pelín para que pareciese más interesante, o tal vez no. ¿Fue la historia un encantamiento satánico de su casa? Y si fuese así, ¿que causó ese encantamiento fantasmal? ¿Fue el horror, realmente horror?
Para empezar, la historia ocurrió el 13 de noviembre del año 1974 aproximadamente a las 3:15 de la mañana, Ronald DeFeo mató a su padre, su madre, sus dos hermanos y sus dos hermanas con un rifle. Lo más extraño de todo esto, fue que nadie oyó el sonido del rifle, el cual no tenía un silenciador. Ronald DeFeo declaró que él había estado poseído, y que las fuerzas demoníacas le hicieron matar a su familia. Un año más tarde de los asesinatos, una pareja de recién casados se trasladaron a la casa junto con los tres hijos de Katy, del matrimonio anterior. Poco después de haberse instalado en el edificio, los Lutz empezaron a presenciar lo que ellos decían que eran apariciones demoníacas: escuchaban ruidos, ojos extraños les miraban a través de las paredes, enjambres de moscas aparecían en sus dormitorios y otros secesos espeluznantes. Después de veinte ocho días, los Lutz salieron corriendo de la casa dejando sus pertenencias dentro.
El posible engaño empezó con la historia de Ronald DeFeo. Ronald DeFeo afirmó haber escuchado voces extrañas, las cuales le ordenaron de matar a su familia. DeFeo luego cambiaron su historia diciendo que su familia tenia conexiones Mafiosas, y los asesinatos fueron probablemente cometidos por estos. Otra posibilidad podría ser que Ronald y su padre discutieron, esta versión fue una de las razones más creídas para el asesinato, pero nunca fue aprobada. Ronald también se declaró de padecer locura, pero después de haber hecho estudios sobre el chico, afirmaron que no tenía ningún problema. Pudo él haber cambiado la historia, ¿o su abogado le aprieto para hacerlo? Aunque la posibilidad de una posesión podría ser verdadera.
En una teoría, ese lugar, fue un cementerio de indios, en el cual enterraban a indios poseídos boca abajo. La familia DeFeo fue toda encontrada boca abajo cuando fueron asesinados. También el hecho de que nadie hubiese oído los disparos es algo raro, así que hay posibilidades de que la historia contada por DeFeo fuese real.
El segundo posible engaño fue cuando los Lutz se movieron a la casa un año después. Justo después de que se instalasen en la casa, un sacerdote vino para bendecir la casa y oyó una voz que le grito que se marchase. Su hija pequeña tuvo un amigo imaginario llamado Jodie, el cual era muy raro y le decía a la chica cosas que ella nunca podría imaginarse por si sola. La niña también decía que Jodie fue el que encerró a la niñera en el armario, el cual no tenía cerradura. La misma noche Kathy vio unos ojos brillantes que la miraban desde la ventana del dormitorio de la niña. Muchos otros sucesos ocurrieron, incluyendo el encuentro de una habitación roja la cual llamaron la “puerta al infierno”. La habitación era un área pequeña la cual daba acceso a las tuberías si hiciese falta. ¿Podría la historia de Lutz ser cierta? En el libro de Jay Anson, algunas partes de la historia fueron cambiadas, ¿podría eso ser una prueba de que la historia fue un engaño? También William Weber, el abogado de Ronald DeFeo, admitió que la historia fue inventada por él y George Lutz cuando estos fueron de copas. Pero aún así, ¿saldría la familia de la casa sin haber recogido sus pertenencias y no haber vuelto nunca a por ellas?
Las ocurrencias extrañas no cesaron ni después de que los Lutz abandonasen la casa. Cuando Jay Anson dio un borrador de su libro llamado “The Amityville Horror” a la gente, algunos murieron o fueron gravemente heridos el mismo día. Jay Anson murió justo después de haber recibido su millón por haber publicado el libro “666” el cual fue un fracaso. También David Cromarty, el hijo de los propietarios que llegaron a casa justo después de los Lutz, murió a una edad muy temprana; la habitación en la que se alojaba pertenecía a Ronald DeFeo. Stephan Kaplan murió justo después de haber publicado su libro, el cual iba sobre los engaños que explicaron sobre la casa de Long Beach. Estas muertes son muy peculiares, por que todas están relacionadas con la casa de Amityville. La gente puede pensar que son coincidencias, pero a los otros les hace preguntarse como pudieron morir tan inesperadamente.
Explicado esto, diré que las historias de los medios fueron terriblemente exageradas. Por ejemplo, en la secuencia de la película Amityville II: La Posesión, presentaron una escena en la que Sunny Montelli (Ronald DeFeo), violó a su hermana, hecho que a la realidad no fue demostrado. También en la película la familia DeFeo estaba despierta y corriendo por la casa escondiéndose de Sunny para no morir, pero en la vida real estaban todos durmiendo. La película fue una pequeña imitación de la popular película “El Exorcista” desde que las dos tratan sobre la posesión y tienen un final muy parecido. En la segunda secuela “Amityville 3D: un nuevo propietario”, el periodista es poseído y la casa al final es destruida. Esta película fue aún más ficticia, ya que los propietarios, los Cromarty, no fueron periodistas, y no experimentaron ninguna presencia demoníaca desde que se instalaron en la casa. Además de que la casa sigue en pie, a pesar de que ha sido ligeramente modificado su entorno con tal de que turistas entrometidos no entren, y buscando nuevos propietarios. Además, en el remake de la película, George Lutz mata a toda su familia como Ronald DeFeo. La familia Lutz está aún sobre la faz de la Tierra y George Lutz casi demanda al director de la película por su papel agresivo.
Para concluir, el Horror de Amityville aún tiene muchas preguntas sin resolver sobre los fenómenos paranormales y sobre la verdad y las mentiras contadas sobre este lugar. La casa de Long Beach dejó a America en sus dudas, sobre si todo fue una exageración de los medios o la exageración de la gente esperando fama y dinero. El Horror de Amityville permanecerá como un misterio hasta que alguien nos revele la verdad.
Videoteca
• The Amityville Horror. Stuart Rosenburg. Metro Goldwyn Mayer. 1979
• Amityville II: The Possession. Damiano Damiani. Metro Goldwyn Mayer. 1982
• Amityville 3-D. Richard Fleischer. Metro Goldwyn Mayer. 1983
• Amityville: The Haunting. History Channel. Metro Goldwyn Mayer. 2005
• Amityville: Horror or Hoax?. History Channel. Metro Goldwyn Mayer. 2005























