Fuente - Cuentos de Terror Cortos
Un gigantesco complejo hospitalario abandonado en un bosque oscuro y húmedo. En el top five de los sanatorios abandonados sin duda, el Beelitz-Heilstätten merece un puesto privilegiado.
Fenómenos paranormales, ritos satánicos, suicidios, restos humanos, actores y directores de cine como testigos privilegiados. Desde su apertura hasta nuestros días, se puede hallar la sensación de muerte, que nos transmite al recorrer cada uno de sus pasillos y visitar cada una de sus estancias.
La casa norteamericana más embrujada, la Misteriosa Mansión Winchester, tiene 4 pisos, 467 entradas, 47 chimeneas y 2 espejos.
Kuchisake-onna es una leyenda de la mitología japonesa. Trata sobre una mujer que fue asesinada y desfigurada por su esposo, convirtiéndose en un yokai que regresó para vengarse.
Clairvius Narcisse murió en 1962. Tras una sintomatología creciente, Narcisse ingresó en el hospital un martes. Tenía nauseas, mareos, tos y respiraba con dificultad. Al día siguiente entró en agonía y poco después murió.
A
finales del siglo XIX un agricultor de Albacete encontró un enigmático tesoro.
Se encontraba delante de un misterioso animal que probablemente llevaba casi
miles bajo Tierra. Nadie sabe que significaba ni que hacía allí, lo evidente es
que tenía cara de hombre, cuerpo de toro y cola de león; tal figura fue
bautizada como Bicha de Balazote. Lo que nadie sospechaba es que a partir de
ese preciso instante, los vecinos iban a empezar a ver a un misterioso intruso
merodeando por la zona. No era otro agricultor, ni tampoco un guardia civil,
era una especie de candil apagado de luminaria difusa que siempre hacia el
mismo recorrido. Con el paso del tiempo generaciones de mujeres y hombres
distintos de esta comarca le dieron un nombre, La luz del Pardal.
A principios del siglo XIX, en el reino unido era una costumbre habitual usar la piel de los criminales ejecutados para encuadernar libros. Uno de estos libros es “La historia del crimen cometido por William Corder”, escrito por el periodista de Times, James Curtis en el año 1828. La historia cuenta como William Corder se preparaba para fugarse con el amor de su vida, y todo sería perfecto si no fuese por que la mató ese mismo día. La madrastra de la señorita soñó que el fantasma de su hijastra señalaba el suelo del granero rojo del pueblo, que casualmente es donde se encontraban siempre ella y William Corder. Como la muchacha no aparecía y nadie sabía nada de ella el padre fue al granero a comprobarlo, y para su sorpresa lo que desenterró fue un saco con el cadáver dentro. Condenaron a William Corder, que fue ahorcado, diseccionado y con su propia piel hicieron un libro donde explicaban sus fechorías. Si queréis leer la historia completa aquí está.
El siguiente libro fue escrito el 1882 en Francia y no tiene nada que ver con los casos anteriores. Camille Flammarion acude a una fiesta y conoce a una doncella de aspecto frágil y blanquecino, tenía tuberculosis, pero al parecer Camille Flammarion se queda enamorado de cierta parte del cuerpo de esta mujer, que eran los hombros y los omoplatos, incluso se lo dijo. Y cuenta la historia que un día del 1882 el señor Camille recibe un paquete, y al abrirlo se encuentra con un trozo de piel humana. Primero pensó que había sido una broma macabra de algún estudiante, pero ese paquete iba acompañado de una nota del Dr.Rabot, que era un cirujano conocido por todo París en aquel momento. En aquella nota le contaba que él había sido el médico particular de la condesa en su lecho de muerte, la cual en aquel momento se acordó de cómo el hombre había elogiado la piel de sus hombros. Entonces había encargado a Dr.Rabot que una vez muerta le quitara la piel de sus hombros y se la enviase a Flammarion, para que encuadernara el ejemplar de su siguiente libro. Camille llevó la piel a un curtidor y con esa piel encuadernó una de las ediciones de “Les Terres du Ciel”, un libro sobre Astronomía Popular. En la portada de éste yace una frase que dice: “En piadoso cumplimiento de un deseo anónimo”. Encuadernado con piel de mujer, París de 1882.
Con los años, y paralelamente a la tranquilidad que lo fue envolviendo, un rumor empezó a extenderse en la región. En aquellas casas viejas, en aquellas iglesias derruidas… ocurrían fenómenos inexplicables. Belchite viejo ha sido un centro de peregrinación para investigadores de lo paranormal de todo el mundo. Presencias misteriosas que caminan por las solitarias calles, sombras que parecen desaparecer en el interior de las casas al paso de los visitantes, fotografías en las que aparecen figuras entre las ruinas, campanas que hace años que desaparecieron y que vuelven a repicar en las noches más oscuras… Uno de estos casos ocurrió cuando un grupo de parapsicólogos fue a Belchite a hacer una sesión fotográfica y ver si podían captar algunas psicofonías. Después de pasear por el pueblo buscando sitios inquietantes dónde empezar a grabar, se decidieron por la iglesia ya que ésta había sido la prisión improvisada de los soldados cogidos del otro bando.Para su sorpresa grabaron una que decía: “¡Sacadme de aquí!” y seguidamente otra que decía: “¡Marchaos!”. Un instante después un trozo de techo cayó justo en el lugar en el que ese grupo de gente estaba. ¿Coincidencia?