Sanatorio Beelitz-Heilstätten

Un gigantesco complejo hospitalario abandonado en un bosque oscuro y húmedo. En el top five de los sanatorios abandonados sin duda, el Beelitz-Heilstätten merece un puesto privilegiado.

Hospital del Tórax

Fenómenos paranormales, ritos satánicos, suicidios, restos humanos, actores y directores de cine como testigos privilegiados. Desde su apertura hasta nuestros días, se puede hallar la sensación de muerte, que nos transmite al recorrer cada uno de sus pasillos y visitar cada una de sus estancias.

Mansión Winchester

La casa norteamericana más embrujada, la Misteriosa Mansión Winchester, tiene 4 pisos, 467 entradas, 47 chimeneas y 2 espejos.

La mujer con la boca cortada

Kuchisake-onna es una leyenda de la mitología japonesa. Trata sobre una mujer que fue asesinada y desfigurada por su esposo, convirtiéndose en un yokai que regresó para vengarse.

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Waverly Hills

Existe un lugar en el que nadie se atreve a entrar. Un lugar cuya historia quedó marcada por la tragedia y que ahora parece seguir cobijando pacientes, a pesar de llevar abandonado más de dos décadas.
Un tenebroso edificio escondido en las montañas de Louisville es el escenario de extrañas apariciones, luces que se prolongan en los angostos pasajes del viejo hospital e historias de suicidios y extraños experimentos durante su época operativa. 
Waverly Hills siempre fue un edificio oscuro. Se construyó en 1900, cuando tras una horrible epidemia de tuberculosis conocida como "la plaga blanca" una gran parte de la población queda infectada. 

 
Pacientes
Waverly Hills,  inaugurado en 1926, se consideró el sanatorio para tuberculosos más avanzado en la región de América, pero aún así la mayoría de los pacientes sucumbieron a la enfermedad. En los días previos a los antibióticos, se pensó que el mejor tratamiento para la tuberculosis era un montón de aire fresco, un montón de alimentos nutritivos y mucho reposo. Muchos de los pacientes sobrevivieron a su estancia en Waverly Hills, pero se estima que hasta 64.000 pacientes murieron en el sanatorio, 10.000 de los cuales murieron en los primeros tres años.

Las operaciones en ocasiones resultaban desastrosas, y solo sobrevivían a ellas un 5% de los ingresados. Además, la hidroterapia causaba neumonía a la mayoría de los pacientes. Tal vez por esto se llevó a cabo una búsqueda tan desesperada, cometiendo errores bastante graves, de una cura más eficiente. Se utilizó incluso la TEC (Terapia Electro Convulsionante, comúnmente conocida como Electroshock) aunque con resultados casi nefastos.
Uno de los lugares, sin duda más tenebrosos del edificio, era un túnel conocido popularmente entre los médicos como "el elevador de cuerpos". Consistía en un largo y oscuro túnel que atravesaba una de las colinas y que poseía una rampa. Así, en un vagón, los cuerpos de aquellos con menos suerte eran transportados hacia la morgue y el crematorio, escondidos del resto del edificio. Aquello fue una orden estricta del director del hospital, ya que aseguraba que ver salir cada mañana un camión de muertos no ayudaría a los enfermos psicológicamente.

Habitación 502
Otro de los hechos trágicos -y que más leyenda ha suscitado- es aquel sucedido en 1928. En la quinta planta, donde se alojaban los enfermos mentales infectados por la tuberculosis existían, además, dos habitaciones (502 y 506) para dos enfermeras que cuidarían constantemente de aquellos enfermos. Pero una mañana de 1928, la jefa de enfermeras, de tan solo 28 años y alojada en la habitación 502 apareció colgada del techo. Tan duro era aquel trabajo, que no fue la única en suicidarse... En 1932, queda registrado otro suicidio y además en la misma planta... Y en la misma habitación. La enfermera de la 502, al igual que cuatro años atrás, decide quitarse la vida, esta vez saltando desde el balcón.

Sin embargo, el sanatorio cierra sus puertas en 1961, cuando habían pasado veinte años desde que el joven Albert Schatz descubrió la estreptomicina, cura perfecta para la tuberculosis. Nadie necesitaba ya acudir al sanatorio. Años después, y como suele suceder, Waverly Hills abre sus puertas pero rebautizado como "Sanatorio Geriátrico de Woodhaven".

Por aquel entonces, las leyendas comienzan a caminar colina abajo, y se habla en las poblaciones cercanas de que en aquel lugar se llevan acabo extraños experimentos y se maltrata a los residentes.
Muy falsas no debieron ser aquellas habladurías, pues en 1982 las robustas puertas de Woodhaven son cerradas (oficialmente) para siempre.

Waverly Hills

Son muchas las historias de fantasmas que se sitúan en Waverly Hills. Se habla de una pequeña niña rubia que busca desesperada a sus amigas en el ático. De un niño que juega con su viejo balón de cuero. De una anciana que se pasea gritando por lo que queda de la recepción, y de una silla de ruedas que parece andar sola por los largos, angostos y solitarios pasillos de la primera planta.

Se habla también de decenas y decenas de sombras que cada noche pueden verse en el oscuro túnel bautizado como "el elevador de cuerpos" o "túnel de muertos". Sombras que caminan sigilosamente hacia ninguna parte.

Una de las más conocidas apariciones es la de Mary, una chica sin ojos, y asociada a una joven aparecida en una fotografía firmada, dentro del edificio, que decía "Con amor. Mary."

Pero la leyenda más conocida entre todos los lugareños es la de aquella enfermera de la quinta planta que cada noche sale de la habitación 502 y pasea por su planta. Además, se habla de ruidos, voces, extrañas toses y luces... Luminarias en mitad de la noche, que hacen parecer que el edificio sigue albergando pacientes. No sería extraño que fallara el suministro eléctrico, si no fuera porque en el edificio, como es lógico, ya no hay ni rastro de la electricidad.
En 2001, la "Sociedad de Caza Fantasmas de Louisville" fue reclamada por la cadena Fox Tv para la producción de un capítulo de su serie "Reality".

Lo que esta Sociedad debía hacer era investigar en el edificio una noche, comprobar si aquello tenía o no peligro para posteriormente introducir a cinco chicas dentro del edificio durante una noche completa.

Waverly Hills Interior
La primera vez que ella entró en el edificio, vivió varias experiencias. Los ruidos de alguien que arañaba el suelo parecían perseguirlos constantemente. Sin embargo, la prueba más física de que algo sucedía ocurrió en una pequeña habitación, donde el medidor de campos electromagnéticos comenzó a moverse muy rápido. 

Todo el equipo comenzó a sentir un calor bastante anormal. Tal sería la temperatura que llegó a tomar el medidor de campos, que llegó incluso a derretirse parte del plástico. Cuando salieron a cambiarlo por uno nuevo y a mirar los planos del edificio descubrieron que aquella habitación en la que habían estado era la sala de TEC (Terapia Electro Convulsionante).

Posteriormente, ya con las cinco jóvenes dentro del edificio y las cámaras y focos para el programa, los hechos continuaron. Tras recorrer el edificio por primera vez, ya en el hall de entrada, todas fueron presente de cómo un pequeño punto de luz roja se hacía cada vez más grande hasta parecer una luz de revelado fotográfico.
Todas comenzaron a gritar y corrieron hacia Keith Age. La luz comenzó a menguar hasta desaparecer completamente. La batería de las cámaras, en aquel preciso instante, se vino abajo. Como si aquella luz hubiera absorbido toda la energía allí presente. Minutos más tarde, Keith Age abandonaba el edificio asustada, y agradecida por no tener que pasar la noche entera como aquellas jóvenes. Los sucesos continuaron. Pero eso sí, salieron vivas de allí.

Waverly Hills

Cuando se escucha una buena historia en los Estados Unidos, generalmente aparece una mala película. Y no podría ser para menos. Se han realizado documentales, "Spooked", de Cristopher Saint Booth, programas especiales para televisión como el realizado por los "Ghost Hunters" una serie de investigación paranormal muy conocida en América, o la película "Death Tunnel" de Philip Adrian Booth y en la que además se captaron psicofonías involuntarias durante la grabación. "Largaos de aquí", "Nooo" o "¿Qué clase de hospital es este?" son algunas de ellas...

Sanatorio Beelitz-Heilstätten

Un gigantesco complejo hospitalario abandonado en un bosque oscuro y húmedo. En el top five de los sanatorios abandonados sin duda, el Beelitz-Heilstätten merece un puesto privilegiado. Situado en el suroeste de Berlín, cerca de Potsdam, dentro de un denso bosque de pinos, este inmenso complejo hospitalario fue construido en 1898 siguiendo los planos del arquitecto Heino Schmieden.

Vista frontal sanatorio


El complejo contaba con edificios separados para diversos usos y especialidades. Enfermedades contagiosas, rehabilitación, crónicos, etc. junto a los edificios para el personal y la administración. Incluso contaba con su propia planta de generación eléctrica, un salón de actos y capilla.

Torre sanatorio
Durante la primera y la segunda guerra mundial, el sanatorio se convirtió en hospital de guerra llegando a albergar,  entre 1914 y 1915, hasta 17500 convalecientes. Uno de ellos fue Adolf Hitler, que pasó allí una temporada en 1916 para recuperarse de las heridas que sufrió durante la batalla de la Somme. Tras la Segunda Guerra Mundial, en el año 1945, el complejo hospitalario pasó a manos de la Unión Soviética y quizá due entonces cuando se vivieron los momentos más oscuros en su interior… Y en manos rusas continuó hasta el año 1995, convirtiéndose así en el mayor complejo hospitalario ruso fuera de sus fronteras. Cuando los soviéticos abandonaron Alemania, tras la caída del telón de acero y la progresiva cesión de poderes, se rehabilitaron algunos edificios –que son usados hoy en día- ya fuera con fines sanitarios o simplemente como museo. De este modo, continúan activas secciones del hospital, como el centro de rehabilitación neurológico y un laboratorio para la investigación y el cuidado para las víctimas de la enfermedad de Parkinson. La mayor parte del complejo permanece al total abandono, sin ninguna previsión de uso por el momento.

Pero lo que atrae a los investigadores de esta zona son las historias de apariciones, de fantasmas y espectros que en su interior han sido vistos por los aterrados testigos que han tenido la “desgracia” de encontrarse cara a cara con alguno de ellos. Y es que en uno de los “módulos” sanitarios de este complejo aseguran que se puede ver nítidamente a un extraño sujeto que, con bata blanca de enfermo, vaga errático por el pasillo del ala destinada a enfermos contagiosos; lívido, como si esperara su muerte…
Claus y Stefan Jansen son dos hermanos que una noche decidieron explorar los pasillos de este edificio encontrándose con algo que les rompió los esquemas:
Pasillo sanatorio
“Habían pasado las ocho de la noche, hacía frío y estábamos en el ala de tuberculosos. Dejamos nuestras grabadoras para ver si captábamos alguna psicofonía y cuando nos alejamos hacia otro lugar, de repente sentimos como si algo arañara el suelo y acudimos hacia donde lo habíamos oído creyendo que podía ser un animal. Al final del pasillo, entre el frío, vimos cómo surgía la figura de un hombre en camisón de enfermo, de aspecto casi mortecino, con los ojos amoratados y pálido. Por cómo iba, en aquel ambiente, sabíamos que no podría tratarse de alguien vivo, de alguien de este mundo.”

Thomas Sauter es otro de los jóvenes que un día exploró esos pasillos y encontró lo imposible:
Escaleras sanatorio
“Era una chica joven, de pelo rojizo, estaba mirando por una ventana. La alumbramos creyendo que era alguien que podía haberse quedado allí o de otro grupo de investigación, pero no había nadie. Fue al irnos cuando vimos a alguien tras nosotros. Nos miraba. Al pie de la escalera estaba una chica con camisón, pálida, pelirroja, que parecía como si quisiera que la siguiéramos. Fue tan grande la impresión que salimos corriendo mientras la chica se desvanecía. En otra ocasión la vimos junto a otros chicos que también investigaban. Iban dos amigos y una chica llamada Andrea Gentner. Ella se lo tomaba a broma, pero hubo un momento en el que nos asustó porque se comenzó a poner muy pálida y a decir que nos fuéramos de allí. La sacamos medio desmayada y cuando bajábamos las escaleras, junto a la ventana, estaba aquella otra chica pelirroja mirándonos inexpresiva.”
En esta zona también acostumbran a entrar en estos lugares y contactar con el más allá mediante la ouija. Elka Weiss y Marco Kroos son dos jóvenes que entraron en aquel lugar a desarrollar sus experiencias espiritistas…

Habitación sanatorio
“Era de noche, y habíamos dejado el automóvil en un lado de la carretera. Estábamos con dos amigas más y Elke tomó la tabla ouija de su abuela, quien siempre le advertía que no debía jugar con esas cosas. Fuimos allí y en la zona infantil estuvimos con la ouija, pusimos velas y mantas en el suelo y comenzamos a pedir a los espíritus que se manifestaran. Nada pasaba, pero cuando nos íbamos, sin que hubiese nadie junto a la ouija, el puntero de ésta se comenzó a mover. Nos quedamos impresionados; todos lo vimos. Alumbramos la ouija con la linterna, y comenzó a marcar. Primero una A, luego una U, luego una B, una E, una R y finalmente una H… Y se sintió un grito. Salimos corriendo de allí, dejando las mantas y el tablero. Cuando volvimos algunos días después, no había ni rastro de la misma, y las mantas aún estaban allí.”

No hay ninguna explicación a todos los testimonios, salvo que el miedo y la sugestión hicieron de las suyas. Pero, ¿puede sugestionarse un aparato electrónico, como por ejemplo en el caso de las psicofonías? Michael Reisinger, grabó varias psicofonías muy inquietantes. En una se sentía llorar y gritar y no había nade cuando las grabó. En otras se escucha como si alguien hablara en ruso y alemán… Y también se han grabado sonidos sordos, como disparos.

En este lugar tan impresionante se han rodado películas como:  El pianista - Polanski o la última de Tom Cruise - Valkiria.

Fotos hechas por Sophos9 de TalkUrbex