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Torrebonica
20 de Junio de 1972, seis de la mañana. Un operario de renfe de la estación hoy deshabitada de Torrebonica, se aproxima al lateral de la vía después de encontrar un bulto sospechoso. Al caminar unos pasos se da cuenta de que es un hombre que está decapitado y que unos 2 metros más adelante hay otra persona también decapitada. Ambos sujetos tienen una nota en la que se puede leer:
“Los extraterrestres nos llaman, pertenecemos al infinito”.
Quienes eran esos individuos? ¿Por qué habían muerto? ¿Por qué en ese lugar? y ¿esa nota?
Una de esas personas eran Juan Turo Vallés, de 21 años. El otro José Félix Rodríguez Montero, de 47 años. Los 2 eran ufólogos y amigos desde hacía 3 semanas.
Lo extraño es que ese papel estaba bien colocado, no tenía manchas de sangre, ni de tierra, a pesar de que el cuerpo sufrió un gran impacto al ser arrollado por el tren, que lo desplazó varios metros.
Esta trama oscura no se ha llegado a esclarecer del todo, ya que existen otras teorías además del suicidio, como la posibilidad de que se tratase de un asesinato, esto se debe a que se encontraron indicios en el lugar de los hechos que parecían indicar que esa posibilidad era más que probable, sin embargo el caso se cerró catalogándose como suicidio.
Actualmente el apeadero de Torrebonica no está en funcionamiento y el motivo principal de esta causa han sido los numerosos suicidios y accidentes trágicos que se han sucedido en este tramo ferroviario desde sus inicios. El acceso a la vía se encuentra vallado por la zona Sur, aunque por la zona de arriba se puede acceder mediante unas explanadas y un pequeño barranco, lo que influye para que todavía se sigan produciendo algunos suicidios, el último en el año 2.006. Son muchas las personas que pasean por esa zona, ya que en mitad del bosque hay varios caminos que llevan a Terrassa y al hospital, pero nadie se acerca hasta este triste apeadero, pasando la mayoría de ellos a unos cien metros del trágico tramo de vía, donde a día de hoy sus vallas reflejan el calvario de decenas de suicidios y accidentes mortales.
El bosque de los suicidios
Una noche un hombre iba atravesando por un bosque, donde había ocurrido muchos casos de suicidio. El bosque era tan enorme que apenas se encontraban los restos. El hombre iba en coche, y con un poco de miedo, ya que conocía la fama que tenía ese bosque.
"Dios mío, no me extraña que vengan aquí a suicidarse, esto está más perdido que... eh, ¿qué es eso?"
Notó que había algo en la carretera y cuando estaba ya cerca vio que era una pareja tendida en el suelo. La chica no se movía pero el chico estaba haciendo señal pidiendo ayuda.
El hombre se bajó del coche y le preguntó: "¿Qué os ocurre? ¿Que haceis en un sitio como este?"
"Vinimos a suicidarnos. Nosotros queríamos casarnos, pero nuestros padres no nos permitieron por eso vinimos aquí, pero estoy arrepentido, por favor llévanos a algún hospital..."
El hombre llevó al coche a la chica que no se movía y le ayudó al chico a subir. Corrió todo lo que podía hasta llegar a un hospital más cercano mientras oía la voz del chico. "¿Está lejos el hospital? Por favor dese prisa..."
El coche llegó al hospital. "¡¡Socorro, por favor, hay dos que están muy grave!!" El hombre explicó todo lo que había pasado mientras sacaban a los dos de su coche. Parecía que el chico había perdido el conocimiento.
El hombre tuvo que esperar un buen rato hasta que salió el médico que examinaba a los dos.
-Doctor, ¿cómo están? ¿Se salvarán?
-Siéntese... Vamos a ver, según lo que explicó los encontró en el bosque, ¿verdad?
-Sí
-¿Hace cuánto tiempo?
-Hará.. como una hora o un poco más...
-Y dice que habló con el chico.
-Sí, la chica no estaba consciente pero el chico me explicó lo que pasó y todo el camino me estaba diciendo que corriera, que me diera prisa.
-Es que... es muy extraño... Los he examinado y los dos están muertos por lo menos desde hace 5 horas...
Realidad
En las faldas del monte Fuji se ubica el Aokigahara o Bosque de los suicidios, uno de los lugares más misteriosos y enigmáticos de Japón. Allí, decenas de personas buscan anualmente su suelo con el único objetivo de acabar con sus vidas. ¿Qué esconde este bosque que lo hace tan atractivo para los suicidas? ¿Por qué éste y no otro lugar?
Recorrer sus caminos da escalofríos, miles de cadáveres aparecen de pronto ante la vista del visitante ya sea regados de manera desordenada por toda la superficie o en el peor de los casos, colgando de las ramas de los árboles. Las imagenes resultan verdaderamente chocantes para quien no esté preparado a verlas, no solo por la condición de los cuerpos, que muchos han sido descompuestos en la intemperie, sino por la cantidad de ellos, según estadísticas policiales anualmente cerca de cien personas deciden acabar con su vida en este lugar.

Otra explicación señala que las personas eligen este lugar porque a fin de cuentas le sale mucho más barato a la familia del suicida el matarse en el bosque que suicidándose en la ciudad. En Japón, como se sabe, el suicidio no sólo conlleva a la perdida económica de la familia en cuanto a los gastos de sepelio, sino que además de esos gastos, la familia deberá afrontar muchos otros ligados a la ciudad, por ejemplo, si el suicida decide morir lanzándose a las vías del tren de su distrito, la familia, una vez muerto el sujeto, deberá pagar a la compañía de tren el costo por el peligro al que estuvo expuesto y al tiempo o cualquier otro daño material producido. Esto mismo ocurre con cualquiera que se quiera lanzar de un edificio, puente, etcétera.
Sin embargo, la respuesta del por qué este bosque, aún no ha podido resolverse.
Sea como sea, las historias que se tejen sobre el bosque de los suicidas al parecer no llaman tanto la atención de los japoneses como podría uno imaginarse, y es que en este país, el suicidio, a diferencia de la percepción occidental, no es considerado un acto de cobardía y pecaminoso sino muchas veces, este acto está más bien ligado con el honor, la moral y la valentía.