Sanatorio Beelitz-Heilstätten

Un gigantesco complejo hospitalario abandonado en un bosque oscuro y húmedo. En el top five de los sanatorios abandonados sin duda, el Beelitz-Heilstätten merece un puesto privilegiado.

Hospital del Tórax

Fenómenos paranormales, ritos satánicos, suicidios, restos humanos, actores y directores de cine como testigos privilegiados. Desde su apertura hasta nuestros días, se puede hallar la sensación de muerte, que nos transmite al recorrer cada uno de sus pasillos y visitar cada una de sus estancias.

Mansión Winchester

La casa norteamericana más embrujada, la Misteriosa Mansión Winchester, tiene 4 pisos, 467 entradas, 47 chimeneas y 2 espejos.

La mujer con la boca cortada

Kuchisake-onna es una leyenda de la mitología japonesa. Trata sobre una mujer que fue asesinada y desfigurada por su esposo, convirtiéndose en un yokai que regresó para vengarse.

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La Luz del Pardal

Bicha de BalazoteA finales del siglo XIX un agricultor de Albacete encontró un enigmático tesoro. Se encontraba delante de un misterioso animal que probablemente llevaba casi miles bajo Tierra. Nadie sabe que significaba ni que hacía allí, lo evidente es que tenía cara de hombre, cuerpo de toro y cola de león; tal figura fue bautizada como Bicha de Balazote. Lo que nadie sospechaba es que a partir de ese preciso instante, los vecinos iban a empezar a ver a un misterioso intruso merodeando por la zona. No era otro agricultor, ni tampoco un guardia civil, era una especie de candil apagado de luminaria difusa que siempre hacia el mismo recorrido. Con el paso del tiempo generaciones de mujeres y hombres distintos de esta comarca le dieron un nombre, La luz del Pardal.

Siempre el mismo lugar, la finca “la Quejola”. Siempre realizando el mismo recorrido, una y otra vez. Apariciones desconcertantes de las que se tiene constancia desde los principios del s. XX. Tiempos difíciles en los que se llegaron a realizar apuestas de cazadores para capturar al extraño merodeador.



La Luz del Pardal es una presencia que ha sido observada por docenas de personas en los últimos años. Desde hace varios años Isabel Flores y Joaquín Sánchez han estado a cargo de la seguridad de “La Quejola”. Una madrugada, volviendo a sus hogares vieron lo que creyeron que era una moto, pues la luz estaba aproximadamente a un metro del suelo. Pero a medida que se iban acercando, la luz se detenía, y como si actuase inteligentemente, se movía hacia los almendros, lugar del encuentro de la figura, y desaparecía.

Serafín Rodríguez Guillén, vetusto aldeano de Casas de Lázaro, afirma haberse topado con tan curiosa luminaria. “Yo no me lo creía hasta que la vi.”, sentencia. 

¿Vimos nosotros… la luz del Pardal?

Y ha llegado el momento de contar la experiencia de José Martínez… que la hubo. No es para nada frecuente que cuando el interesado en estos temas acude al lugar in situ, sea participe de los supuestos fenómenos extraños que allí se producen. Pero esta vez hubo suerte… o al menos eso creen.
    
Una de las dos personas que fuimos, y cuyo nombre omitiremos, pudo observar algo extraño. Estábamos en uno de los puntos “calientes”, donde más suele aparecer la luz según nos cuentan. Más concretamente en la entrada a Casas de Lázaro. Jugueteábamos, ya en noche cerrada, con una potente linterna, apuntando hacia las copas de algunos árboles cuando, de repente, uno de los que allí nos encontrábamos puso el grito en el cielo… pues aseguró que una especie de “fogonazo” respondió, a lo lejos, a la ráfaga de luz que, previamente, procedía de nuestra propia linterna. Eso fue todo. ¿Sería aquello la luz del Pardal? ¿O fruto de la sugestión tras horas entrevistando a testigos de lo insólito? Quien esto escribe no lo sabe, pues en ese momento tenía la vista puesta en otro lugar. Cosas que pasan. Pero la persona que me acompañaba sigue asegurando, aún hoy, que una fugaz ráfaga de luz nos “saludó” desde la copa de aquel árbol. En fin, espero estar más atento a la próxima…

    

¿Qué se esconde tras esta extraña luz? ¿Cómo es posible que incluso la Guardia Civil llegase a abrir fuego, en alguna ocasión, contra aquello? ¿Puede tratarse de simples pareidolías? ¿O hay algo más? Son preguntas que, a día de hoy y muy a pesar nuestro, siguen sin tener una respuesta.

Caras de Bélmez

En Bélmez de la Moraleda, España, está ubicada la casa de la familia Pereira, escenario de los extraños acontecimientos que han durado por más de 30 años.

Los sucesos comenzaron en 1971 cuando María Gómez Pereira reconoció una formación extraña en el fogón de su cocina. Como parecía un rostro humano, el esposo de María tomó una piqueta, demolió la chimenea y luego la reconstruyó con cemento nuevo. Una semana más tarde, la cara reapareció en el piso nuevo. La familia le pidió al ayuntamiento local que investigara, y luego de semanas de excavaciones encontraron una fosa bajo tierra que contenía huesos humanos. La fosa se rellenó y fue construída una nueva chimenea, pero en pocas semanas más rostros comenzaron a reaparecer.

Por mucho que la familia Pereira trató de destruirlas, las caras regresaron. Durante treinta años las caras han sido visitadas por científicos, investigadores e incontables equipos de televisión. Muchos creían que eran falsos y que habían sido pintados. Pero el estudio de la chimenea mostró que las caras estaban en el cemento más que pintadas en su superficie. Esto pareció probar que los rostros constituían un fenómeno real, y un científico proclamó que era “sin dudas el fenómeno paranormal más importante de este siglo”. 

Algunos investigadores sostienen que el origen de las caras está ligado a un antiguo cementerio medieval árabe del siglo XIII descubierto en el subsuelo de la cocina de la casa. En excavaciones realizadas hasta una profundidad de 2,8m poco tiempo después de la primera aparición, se pudo constatar la aparición de restos de huesos humanos. En declaraciones personales de Miguel, el hijo de la dueña, y habitante de la misma desde el descubrimiento, afirmaba que él mismo participó en las excavaciones efectuadas bajo el hogar de la cocina, encontrando, a casi 3 metros de profundidad, algunos restos de huesos humanos, pero no es la cantidad que algunos han afirmado. Otros aducen que la formación de las caras es un fenómeno ligado a una corriente de agua subterránea que discurre bajo el suelo de la casa, lo cual provoca que la humedad permita fijar las teleplastias de una forma más clara y precisa. El mismo hijo de la dueña ha manifestado en reiteradas ocasiones que dentro de la vivienda no se han producido jamás fenómenos de tipo "poltergeist".

Notícia 2004