Sanatorio Beelitz-Heilstätten

Un gigantesco complejo hospitalario abandonado en un bosque oscuro y húmedo. En el top five de los sanatorios abandonados sin duda, el Beelitz-Heilstätten merece un puesto privilegiado.

Hospital del Tórax

Fenómenos paranormales, ritos satánicos, suicidios, restos humanos, actores y directores de cine como testigos privilegiados. Desde su apertura hasta nuestros días, se puede hallar la sensación de muerte, que nos transmite al recorrer cada uno de sus pasillos y visitar cada una de sus estancias.

Mansión Winchester

La casa norteamericana más embrujada, la Misteriosa Mansión Winchester, tiene 4 pisos, 467 entradas, 47 chimeneas y 2 espejos.

La mujer con la boca cortada

Kuchisake-onna es una leyenda de la mitología japonesa. Trata sobre una mujer que fue asesinada y desfigurada por su esposo, convirtiéndose en un yokai que regresó para vengarse.

Vuelo 401

En la noche del 29 de diciembre de 1972, partió con destino a Miami, el vuelo 401 de la empresa Eastern Airlines, del aeropuerto internacional John F. Kennedy en Nueva York comandado por un experimentado piloto, Bob Loft, y auxiliado por el primer oficial Albert Stocckstill y Don Repo, con 163 pasajeros y 13 tripulantes. El vuelo transcurrió sin inconvenientes hasta Miami, y en el momento de aterrizar comprueban que parte del tren de aterrizaje no responde. Se les ordena que sobrevuelen el aeropuerto a 2.000 pies de altura mientras se delibera la solución más idónea. Durante la espera, el avión se precipita vertiginosamente cayendo en la zona pantanosa. Solamente sobrevivieron 77 personas de las 176. Entre los fallecidos se encontraban, el comandante Bob Loft y su primer oficial Albert Stocckstill. Don Repo fue rescatado con vida pero falleció al día siguiente.
Poco tiempo después del accidente, comenzaron a circular los rumores de que estaban ocurriendo cosas extrañas en varios aviones. La compañía negó y ocultó lo ocurrido, prohibiendo a su personal cualquier tipo de comentarios relacionados con los hechos. Sin embargo, algunos acontecimientos se filtraron al público, y llegaron al investigador John Fuller, quien se interesó por lo que sucedía. John G. Fuller empezó a investigar las declaraciones y presentó sus hallazgos en su libro “El fantasma del Vuelo 401”. El libro afirmaba que los fantasmas más reportados eran los del Capitán Bob Loft y del Segundo Oficial Don Repo, que fueron vistos en más de veinte ocasiones por miembros de la tripulación en otros aviones. Entre algunos informes recogidos por Fuller se destacan los siguientes casos: En marzo de 1973 las azafatas Denisse Woodfrud y Ginny Packard trabajando en un mismo vuelo de la empresa Eastern, desde Nueva York, con destino a Miami, ven por separado a Don Repo en la cocina del avión.

En el mismo año, en el mes de septiembre, una azafata al prepararse para despegar desde Nueva York, observa que hay un pasajero de más que no figura en la lista, sentado en primera clase y vestido con uniforme de comandante de la empresa. Al inquirirle sobre por que no figura en la lista de pasajeros y quien es y no recibir respuestas, llama a una compañera, que tampoco tiene éxito. Llamado el comandante de la nave ante la imposibilidad de solucionar el incidente, éste queda asombrado al reconocer en el intruso al desaparecido Bob Loft, quien se desmaterializa ante sus ojos.

Fuller descubrió que cuando los restos del Vuelo 401 fueron recuperados, algunos de los componentes que seguían funcionando fueron transferidos a otros aviones. El creía que esta era la causa de los avistamientos de fantasmas en treinta aviones diferentes. 

El bosque de los suicidios

Una noche un hombre iba atravesando por un bosque, donde había ocurrido muchos casos de suicidio. El bosque era tan enorme que apenas se encontraban los restos. El hombre iba en coche, y con un poco de miedo, ya que conocía la fama que tenía ese bosque.

"Dios mío, no me extraña que vengan aquí a suicidarse, esto está más perdido que... eh, ¿qué es eso?"

Notó que había algo en la carretera y cuando estaba ya cerca vio que era una pareja tendida en el suelo. La chica no se movía pero el chico estaba haciendo señal pidiendo ayuda.

El hombre se bajó del coche y le preguntó: "¿Qué os ocurre? ¿Que haceis en un sitio como este?"

"Vinimos a suicidarnos. Nosotros queríamos casarnos, pero nuestros padres no nos permitieron por eso vinimos aquí, pero estoy arrepentido, por favor llévanos a algún hospital..."

El hombre llevó al coche a la chica que no se movía y le ayudó al chico a subir. Corrió todo lo que podía hasta llegar a un hospital más cercano mientras oía la voz del chico. "¿Está lejos el hospital? Por favor dese prisa..."

El coche llegó al hospital. "¡¡Socorro, por favor, hay dos que están muy grave!!" El hombre explicó todo lo que había pasado mientras sacaban a los dos de su coche. Parecía que el chico había perdido el conocimiento.

El hombre tuvo que esperar un buen rato hasta que salió el médico que examinaba a los dos. 
-Doctor, ¿cómo están? ¿Se salvarán?
-Siéntese... Vamos a ver, según lo que explicó los encontró en el bosque, ¿verdad?
-Sí
-¿Hace cuánto tiempo?
-Hará.. como una hora o un poco más...
-Y dice que habló con el chico.
-Sí, la chica no estaba consciente pero el chico me explicó lo que pasó y todo el camino me estaba diciendo que corriera, que me diera prisa.
-Es que... es muy extraño... Los he examinado y los dos están muertos por lo menos desde hace 5 horas...


Realidad

En las faldas del monte Fuji se ubica el Aokigahara o Bosque de los suicidios, uno de los lugares más misteriosos y enigmáticos de Japón. Allí, decenas de personas buscan anualmente su suelo con el único objetivo de acabar con sus vidas. ¿Qué esconde este bosque que lo hace tan atractivo para los suicidas? ¿Por qué éste y no otro lugar?

Recorrer sus caminos da escalofríos, miles de cadáveres aparecen de pronto ante la vista del visitante ya sea regados de manera desordenada por toda la superficie o en el peor de los casos, colgando de las ramas de los árboles. Las imagenes resultan verdaderamente chocantes para quien no esté preparado a verlas, no solo por la condición de los cuerpos, que muchos han sido descompuestos en la intemperie, sino por la cantidad de ellos, según estadísticas policiales anualmente cerca de cien personas deciden acabar con su vida en este lugar.

Hombre colgando¿Pero por qué este bosque en particular? Sobre las razones del por qué la gente busca este punto para suicidarse hay algunos que dicen que la mayoría de las personas que han encontrado la muerte en este bosque no lo han hecho por decisión propia sino, por accidente, y es que muchos aseguran que el Aokigahara es uno de los mayores centros magnéticos de hierro del planeta, y según esto, tanto brújulas como compases e incluso, los equipos GPS dejan de funcionar, provocando que cualquier viajero pierda su ruta y se pierda. Esto ha quedado totalmente desmentido por la policía quien no sólo han comprobado la eficacia de las brújulas en la zona, sino que resulta evidente que los cuerpos hallados en el bosque pertenecen a suicidas y no ha viajeros comunes, debido a las huellas, rastros y objetos encontrados en alrededores.

Otra explicación señala que las personas eligen este lugar porque a fin de cuentas le sale mucho más barato a la familia del suicida el matarse en el bosque que suicidándose en la ciudad. En Japón, como se sabe, el suicidio no sólo conlleva a la perdida económica de la familia en cuanto a los gastos de sepelio, sino que además de esos gastos, la familia deberá afrontar muchos otros ligados a la ciudad, por ejemplo, si el suicida decide morir lanzándose a las vías del tren de su distrito, la familia, una vez muerto el sujeto, deberá pagar a la compañía de tren el costo por el peligro al que estuvo expuesto y al tiempo o cualquier otro daño material producido. Esto mismo ocurre con cualquiera que se quiera lanzar de un edificio, puente, etcétera.

Sin embargo, la respuesta del por qué este bosque, aún no ha podido resolverse.

Sea como sea, las historias que se tejen sobre el bosque de los suicidas al parecer no llaman tanto la atención de los japoneses como podría uno imaginarse, y es que en este país, el suicidio, a diferencia de la percepción occidental, no es considerado un acto de cobardía y pecaminoso sino muchas veces, este acto está más bien ligado con el honor, la moral y la valentía.

Triangulo de Bennington

Muchos habréis oído hablar del Triangulo de las Bermudas en  el que durante décadas desaparecieron barcos, aviones y personas, pero seguro que nunca has oído hablar del Triangulo de Bennington. 

Cerca del monte Glastonbury, en Estados Unidos, se encuentra el Triángulo de Bennington, una enigmática zona boscosa donde nunca fue hallado el rastro de las personas que un día desaparecieron y de las que nunca más se supo nada. La mayoría de estas desapariciones se produjeron sin que los cuerpos de seguridad pudieran encontrar una sola pista para averiguar que les había ocurrido. Las víctimas eran personas de diferentes edades y de ambos sexos y todas ellas se esfumaron en un plazo de cinco años que lleva del 1.945 a 1.950. Todas las desapariciones ocurrieron entre los meses de octubre, noviembre y diciembre, pero aparte de esto poco más se pudo saber acerca de la naturaleza de estos hechos. 
La primera desaparación ocurrida en el Triángulo de Bennington se remonta a 1.945, un hombre llamado Henry MacDowell, evadido de un manicomio en el que estaba recluido por ser el autor de la muerte de otro hombre, desapareció sin dejar rastro en ese lugar. Aunque no resulta extraño que un prófugo de la justicia “desaparezca” sin dejar rastro, este suceso es ha menudo citado como las primera de las extrañas desapariciones del Triángulo de Bennington.
El 12 de Noviembre de ese año un hombre llamado Middie Rivers, que trabajaba como guía de montaña, desapareció misteriosamente ante los ojos del grupo de turistas a los que acompañaba de regreso al campamento. Él caminaba delante del grupo de personas por una zona que conocía sobradamente cerca de la carretera de Long Trail y simplemente desapareció, nunca más fue visto ni se encontraron restos o pistas que dieran respuesta a este inquietante suceso a pesar de las batidas que la policía y voluntarios realizaron durante días.
Un año màs tarde, concretamente el día 01 de diciembre de 1.946 una estudiante de dieciocho años de edad de nombre Paula Welden se adentró en los bosques de la zona con la intención de hacer senderismo de montaña.  Esto es lo último que se supe de ella. Jamás salió de esos bosques y las pesquisas iniciadas por la policía no dieron tampoco esta vez ningún resultado.También se reportan rumores de que en el año 1.949 tres cazadores desaparecieron en el Triángulo de Bennington durante una jornada de caza, aunque no se ha podido investigar si esto es verdadero o simplemente una habladuría. 
El doce de octubre del año siguiente Paul Jepson, un niño de ocho años, desapareció de la vista de su madre mientras ésta se encontraba realizando algunas tareas domésticas. La posterior búsqueda de los cuerpos de seguridad fue muy exhaustiva, empleándose incluso perros para intentar seguir el rastro del niño. Los perros avanzaron a través del bosque hasta una autopista cercana donde perdieron el rastro. Esto hizo pensar a la policía que la desaparición de Paul Jepson fue un secuestro y que el pequeño fue introducido en algún vehículo que circulaba por aquella autopista. 
Sin embargo si se sabe que el día 1 de diciembre de ese año un hombre llamado James E. Tetford protagonizó lo que parece ser la desaparición más enigmática ocurrida en el Triángulo de Bennington. El señor Tetdford desapareció mientras se encontraba en el interior de un autobús en movimiento. Los demás pasajeros testificaron que lo vieron en el autobús, pero para cuando éste llegó a su última parada en Bennington, James Tetford había desaparecido.

Noticia personas perdidasLa última extraña desaparición de la que se tiene constancia en el Triángulo de Bennington es la de una mujer llamada Frieda Langer. El 28 de Octubre de 1.950 Frieda fue de excursión con su primo. En un momento de la caminata, Frieda tropezó y cayó en un lugar que estaba anegado de agúa. Frieda decidió volver al campamento para cambiarse de ropa y su primo se quedó en aquel lugar esperando que regresara.  Frieda nunca llegó de vuelta al campamento. Se inició entonces un masivo operativo de búsqueda por tierra y aire. Policía, bomberos, militares y voluntarios participaron durante días rastreando toda la zona sin conseguir tampoco resultados aparentes.  Pero siete meses más tarde el cuerpo de Frieda fue encontrado en un descampado que, curiosamente, ya había sido rastreado en los meses anteriores por la policía. Debido a las condiciones en que se encontraba el cuerpo y al tiempo transcurrido los forenses no pudieron determinar  la causa de la muerte.
Existen varias teorías sobre la naturaleza de las desapariciones del Triángulo de Bennington pero todas ellas siguen siendo bastante endebles y no logran explicar por sí mismas todas las desapariciones. Una de las más probables es la existencia de un asesino en serie en aquella epoca, pero tiene muchas lagunas, en primer lugar porque los asesinos en serie suelen utilizar unas "pautas" para escoger a sus víctimas y en este caso los desaparecidos han sido de distintos sexos, edades y condición. Además es extraño que algunas desapariciones ocurrieran casi delante de grupos de gente y nunca se encontrase ninguna pista, ni muestras de violencia o resistencia por parte de la víctima.
Otra teoría sostiene que las desapariciones se debían a desgraciados accidentes de montaña. Las fechas en que ocurrieron todas las desapariciones entre las estaciones de otoño e invierno son las propicias para que el suelo del bosque aparezca cubierto de una gruesa capa de hojarasca que oculte pozos o agujeros donde habrían caído inadvertidamente las víctimas.   Sin embargo esto no explica los casos de Frieda Langer y James Tetdford. Además, en las búsquedas que se organizaron tampoco se encontraron pozos o simas que pudieran explicar esta teoría.
Lo cierto es que pasado ese periodo las desapariciones dejaron de tener lugar y actualmente no se conoce ningún otro caso que haya tenido lugar en esa zona. Probablemente no existe un único motivo para explicar las extrañas desapariciones del Triángulo de Bennington y sea más sensato pensar que obedezcan a varias razones: accidentes, extravíos o secuestros…, pero de lo que no cabe duda, es que el misterio que las rodea sigue estando vigente y que la población local sigue considerando la zona que rodea el monte Glastonbury como maldita.

Futa-Kuchi-Onna

Mujer de dos bocasLa Futa-kuchi-onna es una criatura de la mitología japonesa. Es una mujer que está afectada por una maldición convertida así, en Yôkai. Futa-kuchi-onna significa mujer de dos bocas y de esta manera es representada, con una boca regular y otra extra en la nuca, incrustada en el cráneo, debajo del cabello. La boca en la parte posterior de la cabeza pronuncia insultos y demanda alimentos a la mujer. Si ésta no es alimentada, la boca puede dar alaridos que causan un tremendo dolor en la mujer que padece la maldición. La Futa-kuchi-onna tiene la habilidad de mover sus cabellos como si fueran tentáculos, lo cual le sirve para alimentar a su segunda boca. Usualmente esta maldición se atribuye a mujeres que no alimentan a sus hijastros dejándolos morir, mientras sí proporcionaban un buen cuidado a sus hijos naturales. El espíritu del niño abandonado, se instala en el cuerpo de la madrastra para tomar venganza y así la mujer es transformada en el Yôkai Futa-kuchi-onna. Otras veces se atribuye la maldición a mujeres que no comen, entonces la boca en la parte posterior de su cabeza se alimenta por ambas bocas comiendo el doble.

La leyenda 


En un pueblo pequeño vivía un tacaño que, debido a que no podía soportar grandes gastos de comida, vivía completamente solo, sin mujer. 
Un día se encontró con una mujer que no comía nada, a la cual le pedió matrimonio de inmediato, por que como nunca comía nada, y era una gran trabajadora, el tacaño estaba encantadíssimo con ella, pero por otro lado, no podía parar de preguntarse por que sus reservas de arroz disminuian cada vez más.
Un día el hombre hizo como que iva a trabajar, pero en realidad se quedó espiando a su mujer. Para su horror, vió como los pelos de la parte de atrás del cráneo de la mujer se separaban y aparecía una enorme boca. Su pelo empezó a extenderse en dirección al arroz como si fuesen tentáculos, captó el arroz y finalmente lo introdujo en esa horrible boca.